Hace unos días hablaba con Christian (Premio Joven de Poesía 2021) sobre la bochornosa situación que estamos viviendo los ganadores de los Premios Joven de Literatura del 2020 y del 2021.
Él,
en breves palabras, describió muy bien lo que nos ocurre cuando me dijo
"estas personas mataron nuestras obras antes de publicarlas.
Increíble".
No
podía estar más de acuerdo con esta afirmación de Christian, a la que quise
agregarle que no sólo las han matado, sino que también las enterraron. Como me
comentó Jonás (Premio Joven de Novela 2021): le tiraron cinco palas de tierra a
nuestro trabajo.
¿Por
qué?
Todo
el mundo sabe que, a más de un año de haberse anunciado los veredictos de los
ganadores de los Premios Joven de Literatura 2020 y 2021, esta es la hora en la
que no contamos con nuestras obras impresas para su difusión, y aún es incierto
el momento en que podamos contar con ellas.
Para
rematar aparece la información de que únicamente se han solicitado 100 (CIEN)
míseros ejemplares por cada obra.
Una
falta de respeto, una burla, una discriminación y una estocada brutal al
trabajo de los jóvenes escritores dominicanos, y no sólo a nosotros los
ganadores, porque el mensaje que eso envía es que no vale la pena que los
jóvenes se dediquen a la literatura en este país, que eso no tiene ningún valor
para el Ministerio de Cultura.
Es
decir, no sólo nos hacen esperar un tiempo largo e indeterminado (con nuestras
obras paralizadas y perdiéndose vaya usted a saber cuántas oportunidades), sino
que además lo que se imprimirá será una cantidad insignificante, lo que implica
que a nosotros nos tocará una migaja, como si se tratara de una limosna o un
favor que nos hace el Ministerio para salir de eso.
Porque
a ver. Cualquiera con dos dedos de frente y un poquito de conocimiento del
mundo editorial y literario, sabe de sobra que cien ejemplares en manos de la
Editora Nacional no dan para absolutamente nada. Como me dijo Jonás: eso es
condenar la obra a que nadie la lea porque ¿cómo se distribuyen cien ejemplares
en instituciones, escuelas, universidades, actividades culturales y ferias del
libro?
No
hay forma. Eso desaparece como un trozo de algodón en el río.
Cien
ejemplares, mínimo, es lo que deberíamos recibir nosotros los escritores como
compensación por el tiempo en vilo que tenemos con esta situación que ya se
tornó vergonzosa, porque uno no sabe qué decir a los diferentes amigos, familiares,
personas, intelectuales e instituciones privadas que nos preguntan por nuestras
obras.
Porque,
dicho sea de paso, este incumplimiento por parte del Ministerio de Cultura ha
supuesto el estancamiento y la pérdida de diferentes proyectos e iniciativas
culturales y personales que para ser llevados a cabo requerían que uno tuviera
el libro en mano.
CONFLICTO INTERNO
El
secreto a voces de que dentro del Ministerio de Cultura hay una lucha campal de
intereses entre los diferentes colaboradores y grupitos que hay en esa
institución, lo saben ya hasta las piedras de la montaña más alta del país.
De
nada vale pretender ocultarlo. Por si acaso.
Lo
penoso, lo vergonzoso y decepcionante es que supuestos intelectuales, gestores
culturales, escritores, artistas y académicos, que ostentan cargos en esa
institución, se presten para esa asquerosa vagabundería. Y peor aún, que lo
hagan sin importarle todo lo que con eso pisotean, todo lo que arruinan y todo
lo que sabotean, como se dice que ha ocurrido con las impresiones de estos
libros, que se han visto obstaculizadas por esa guerra estúpida que tienen un
grupo de soberbios y resentidos.
En
el fondo, a ninguno les interesa que la cultura crezca y se desarrolle. Viven
sumergimos en el yoismo, lo que les importa es quien brilla y quien no. Lo que
les interesa es si eres de mi grupo o no, las iniciativas sólo son válidas si
las hago yo o alguno de mi pandilla, y, claro, si en algo me beneficia a mí. El
resto, es paja de coco para ellos.
Reflexionar
sobre eso me ha hecho preguntarme ¿y es que la ministra y sus allegados no
tienen cojones, los pantalones bien amarrados, para ponerle un alto a eso,
aunque cueste cortar las cabezas que hagan falta? ¿A qué le temen o cuál es el
impedimento?
Porque
caray, me pueden hablar de todo el sabotaje que quieran y hasta se los puedo
creer, pero debe haber una actitud férrea y constante de enfrentar y detener
ese relajo, esa vagabundería.
Eso
o entregarle el cargo al presidente. Una de dos. No esta actitud de no sé qué,
permisiva y nociva, que no sólo deja mal parado al ministerio, sino también el
gobierno del presidente.
VOLVIENDO A LA IMPRESIÓN DE LOS LIBROS
A
estas alturas muchos de los jóvenes ganadores nos encontramos decepcionados, desanimados
y tan desmotivados que el solo pensar en esta situación nos llena de rabia e
impotencia.
Nos
han matado tanto que hasta se llevaron la que para muchos de nosotros era la
ilusión de ver publicada nuestra primera obra. Cuando al Ministerio de Cultura
le nazca darnos la miseria de libros que pretende darnos, la bagatela que
pretende imprimir, no será posible sentirnos satisfechos ni conformes. Habrá
sido tanto el maltrato, la burla y la falta de respeto hacia nosotros, que
cualquier forma de alegría que suponga tener al fin nuestras obras en las manos
quedará eclipsada y opacada por todo este disparatoso proceso.
A
mí la paciencia y la comprensión se me acabaron. Por muchos meses intenté que
las cosas se hicieran de manera pacífica, siempre con la bandera del diálogo
por delante, y retuve a mis colegas de que se expresaran abiertamente en los
medios sobre esta situación, porque entendía que el diálogo podía conducirnos a
una solución.
Pero
lamentablemente he tenido que aprender que, en este país, el que espera
pacientemente e intenta ser comprensivo con el Ministerio de Cultura, termina
siendo comido y descomido por este asesino literario.

Esto no tiene nombre ni apellido, ¡qué abuso!
ResponderBorrarLo siento tanto tanto tanto. Lo siento.
ResponderBorrarMi solidaridad con ustedes. Una obra no publicada es una obra secuestrada
ResponderBorrarDebemos empoderarnos, levantar las voces, aunque las palabras se pierdan en el desierto.
ResponderBorrarEsto deben llevarlo a los medios de comunicación, sigan la luche.
ResponderBorrarCon mucha pena, coraje y frustración me solidarizo con lo expuesto en esta DENUNCIA, pues aunque soy mayor de edad, soy un novel en la orfebrería de la escritura y publicación de libros…Por lo que me pregunto: Si es el mismo Ministerio de cultura que trata así a los jóvenes escritores galardonados por la calidad de sus trabajos literarios…¿ Qué apoyo se puede esperar entonces de las otras instituciones gubernamentales y la sociedad en general hacia los nuevos escritores, y sobre todo los que no alcancen a ganar premios por sus trabajos?
ResponderBorrar¡ La respuesta parece obvia !
Dr. Néstor Julio Fornes