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Mostrando las entradas de enero, 2021

EL PILAR DEL EGO EN LOS ESCRITORES DOMINICANOS

  El ego de nuestros escritores es uno de los pilares que la sostiene la muralla que impide el salto de nuestra literatura a espacios donde la palabra escrita tiene un valor capital.   Antes de continuar, debo aclarar que este artículo no va a plantear una idea en la que el escritor de nuestra tierra se despoja de su ego. Eso sería como cometer la ingenuidad de pedirle al sol que no caliente, pues, así como el sol necesita del calor para ser el Sol, los escritores necesitamos del ego para ser Escritores. Sigamos…   En una entrevista que realizara la autora Ana Mendoza al escritor español Juan Cruz, este afirma que “los autores son egocéntricos, egoístas y ególatras, pero eso no es un defecto, forma parte de su naturaleza. Si tú no fueras egoísta, egocéntrico y ególatra no te pondrías delante de una máquina de escribir a contar historias que a lo mejor te llevan un esfuerzo enorme y luego nunca salen en el papel.” Por otro lado, en su artículo «El cuento de los...

¿QUÉ LOGRAMOS EN MADRID?

En el 2019, a la República Dominicana le tocó ser el invitado de honor a la Feria del Libro de Madrid, una de las ferias del libro más importantes del mundo. Aquella fue una oportunidad que podía ser sumamente explotada a nuestro favor. Con eso en mente, en aquel entonces escribí el siguiente articulo:   ¿Qué se logró en la recién culminada Feria del Libro de Madrid, en la que nuestro país fue el invitado de honor? ¿Qué beneficios se obtuvieron para nuestros escritores y nuestra literatura? ¿Qué se puede lograr a partir de nuestra participación? Estas preguntas deben estar rondando por la cabeza de más de uno, pues, las expectativas esenciales con el protagonismo que tuvo República Dominicana en el parque del Retiro, estaban sobre las puertas, los caminos y las miradas que este evento podría abrir a nuestra literatura, sobre la luz que podría obtener la opaca proyección literaria de la que padecemos. Tales puertas, tales caminos, tales miradas y tal luz, estaban encomendada...

DEFINIR AL ESCRITOR

  Una vez conversaba con el poeta Juan Inirio acerca de qué define a un individuo como escritor. Los hilos que tejían esta charla eran las interrogantes de cuándo se es escritor, dónde, cómo y por qué, y, sobre las líneas de esas preguntas, nos pusimos a pensar y a comparar unos con otros los casos de varios de los personajes que conocemos como escritores; sin embargo, siendo sincero desde ya, no llegamos a ninguna conclusión concreta. Todo lo contrario: pareció que nos habíamos adentrado en una nebulosa más densa y turbia acerca de los elementos que necesita un sujeto para recibir la tan codiciada, a pesar de miserable, etiqueta de «escritor».   En este artículo no pretendo la osadía de responder tales preguntas (la soberbia o la ingenuidad no me dan para tanto), sino más bien estirar un poco más aquel asunto que sirvió de excusa para una conversación entre Inirio y yo, y sobre el cual he hecho algunas reflexiones que, lamentablemente, no podré exponer a plenitud en este ...

EL CIRCO DE LOS PRÓLOGOS

Prologar, en la literatura dominicana, parece ser un hábito ineludible, una formalidad sin la cual un libro no puede ir a la fiesta de las librerías, un requisito indispensable para que un libro tenga el derecho de llamarse libro o de ser leído. Este arte de prologar se ha pulido y se ha mimado tanto que se han logrado maneras muy características y un tanto originales de realizarlo. El sentido de lo que es un prólogo en sí, se ha ido derogando de tal manera que el eje central de estos no es la obra prologada, sino la persona que ha elaborado (no siempre me parece adecuado decir «escrito», aquí no todo el mundo hace eso) un libro, hablándose siempre de ésta (sin importar quien sea ni ninguna condición literaria) como si se presentara al mesías de la literatura dominicana que nos ofrece su evangelio. Y es que, si realmente contáramos con los escritores de los que hablan los prólogos de las obras dominicanas de los últimos años, tuviéramos mínimo 1 Nobel, 2 Cervantes y 3 Príncipes de ...

QUÉ Y CÓMO LEER

Creo que estaremos de acuerdo si digo que, para determinar si la lectura puede o no ser un oficio particular del escritor, debe hacerse un análisis más detenido que el superficialmente planteado en mi artículo El oficio del lector ; pero también creo que estaremos de acuerdo en que, la titánica magnitud de la importancia de la lectura para un escritor, puede hacer de ella un oficio que exige la rigurosidad de cualquier otro. Es por eso que este artículo será dedicado al qué y al cómo leer. Empezaré por la sinceridad, una que cualquier escritor con una pizca de seriedad sabe: no existen fórmulas ni métodos ni trucos ni procesos, nada establecido para la lectura: se lee y ya. Y sí, así es, aunque sepamos que siempre un cómo y un qué implican alguna clase de método o temática o sinónimos a fines, con la lectura no sucede exactamente así. En este universo subjetivo que es la literatura, no caben las mecánicas, a pesar de estar lleno de dinámicas (y este es sin duda uno de los oxímoro...

EL OFICIO DEL LECTOR

  Recuerdo que en una ocasión mi amigo y hermano en letras Joel Julio García (maestro, poeta y escritor) me comentaba que se ha dicho bastante sobre el oficio del escritor, pero no tanto sobe el oficio del lector. La observación del poeta Joel me pareció muy acertada, sin embargo, antes de abordar el tema cabe preguntarse ¿puede la lectura ser un oficio?   Es probable que alguien con cierta noción del mundo literario se apresure a decir que no, que es más bien un hábito, y si posee algo de consciencia sobre los gajes del escritor, añadirá que la lectura no es más que uno de los componentes vitales del mismo. Si hablamos de un lector que solo es lector, la cuestión puede quedarse tranquilamente en el hábito, pero si hablamos de un lector que a la vez es escritor, la cosa toma otros matices. ¿Quién va a discutir que la lectura es al escritor lo que es el agua al cuerpo? Todo el mundo sabe que no hay vida en un cuerpo sin agua, asimismo tampoco la hay en un escritor sin l...

LA VESTIMENTA DE UN LIBRO

       «No juzgues un libro por su portada, sino por su contenido» Podríamos decir que es infinita la cantidad de veces que hemos escuchado esta frase durante toda nuestra vida, y nos vamos a seguir topando con ella mientras andemos por este mundo. Tiene un significado y una verdad que son imperecederos. Sin embargo (ciñéndonos a los libros), tampoco deja de ser verdad que un libro con una buena presentación, con una portada de calidad, tiende a llamar la atención cuando se encuentra en los exhibidores de las librerías, en los estantes de las bibliotecas y hasta en los libreros de nuestros amigos, familiares, conocidos y demás. Los que me conocen bien saben que soy muy observador y crítico respecto a la calidad editorial de los libros, pues en nuestro país prima la autopublicación y hasta la autoedición, pero aun así parece ser precaria la consciencia sobre la edición de libros. Sabemos de sobra que la apariencia de un libro no es lo que va a determinar si és...